
Me enfrento al reto LA CANAIMA de Pikiti burger. Una hamburguesa de 2,5 kg de peso.
¿Os imagináis cómo de grande es una hamburguesa de 2’5 kg? Intentad imaginar toda esa cantidad de comida en vuestro estómago? ¿Creéis que vosotros podríais comérosla? ¿Y yo?
En el restaurante Pitiquiburguer de Jijón tienen este reto. Te has de comer una hamburguesa completa con su carne, su bacon, su lechuga, su tomate, su queso cheddar y el típico pan de hamburguesa pero, claro, de tamaño gigante. Ah, y con patatas paja. Pero no aparte, no, metidas dentro del panecillo. Todo el conjunto pesa nada más y nada menos que 2,5 kg. Si lo consigues entras en el muro de la fama con una foto para el recuerdo y te dan una camiseta del reto. ¿Habré conseguido comérmelo todo? ¿Estará mi foto en el muro?
Fui al restaurante después de llegar a Jijón en el viaje que hice por toda la cornisa cantábrica este último verano. Es un sitio acogedor del centro, un local con dos plantas. El trato de los dueños fue magnífico en todo momento. Me sentí súper bien acogido y no hubo ningún problema para grabar. De hecho, desde el primer contacto telefónico con ellos todo fue como la seda. Cuando planeé estas vacaciones en Barcelona lo hice ya buscando una ruta que incluyera este restaurante porque este reto me parecía muy interesante y tenía muchas ganas de conseguirlo.
Un contratiempo sí que hubo. La panadería no pudo servirles el pan porque por lo visto no les subió bien la masa. Pero en seguida pensaron una solución, ya os he dicho que los dueños fueron geniales en todo momento. En lugar de comerme una hamburguesa de 2’5 kg me tenía que comer 5 hamburguesas de 500 g cada una, que al final es lo mismo y ese pan sí que lo tenían.
No sólo tienes que comerte esa cantidad de comida, sino que tienes que hacerlo en sólo 45 minutos. Parece mucho tiempo, ¿verdad? Pues cuando te empiezas a llenar se te hace corto porque cada vez te cuesta más tragar cada bocado. Las dos primeras hamburguesas me las comí bien, sin problemas, bastante rápido. En la tercera empecé a comer más lento, por lo que os he dicho, pero estaba confiado porque veía que tenía tiempo. ¿Quizás me confié demasiado?
En la cuarta hamburguesa me empecé a agobiar con el tiempo. Me veía capaz de seguir comiendo, pero sólo si podía hacerlo a mi ritmo. El problema era que tenía que acelerar y comer más rápido si quería acabarme la hamburguesa que me estaba comiendo más la que me faltaba. Cuando veía lo que me quedaba por comer y el poco tiempo que me quedaba… ¡Uf, me estaba poniendo nervioso!
¡Cuarta hamburguesa en la panza! Me quedaba una, la quinta. Ahí ya sí que me notaba súper lleno. Me quedaba poco tiempo y tenía que acabármela comiendo bastante rápido. Me tenía que esforzar para no vomitar, intentando saborear la hamburguesa para controlar mi cuerpo. Tic tac, tic tac… Poco tiempo y mucha comida. ¿Creéis que lo conseguí? En el vídeo lo podréis ver.
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